Nadie es dueño de su última mañana (entrevista a Rapsusklei)

Posted on junio 19, 2014

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Cuando llego al camerino de Rapsusklei en el Aguere hablan de política. De política uruguaya, cogollos y legalización. Resulta que a los allí reunidos o nos sienta mal o ya no fumamos, pero el tema se debate encima de la mesa.

Le digo que la entrevista abordará su escritura, que no hablaremos de música. Los dos sabemos que eso no va a ser posible. Arranca así:

Para empezar, yo soy un tío que ha leído muy poco”.

Me extraña y se lo digo.

Se lo dicen mucho.

Le pregunto por su método.

Normalmente llevo siempre un papel y un boli pequeñito, de esos de hotel, y si de repente estoy en una fiesta arranco un trozo de un cartel y escribo ahí”.

Leer muy poco es haber leído 14 libros en su vida. Me da una cifra redonda. Exacta. Eso es lo que se dice sacarle provecho a la lectura.

Nombra a  Herman Hesse (El lobo estepario, Siddhartha) y Tom Spanbauer (El hombre que se enamoró de la luna) y antes de acabar de preguntarle sobre los poetas está nombrando a Miguel Hernández.

Su madre le leyó mucha poesía.

Tuvo que ser muchísima.

Rapsus en vez de leer escucha. Escucha a la calle y a otros cantando.

Hablamos del discurso del ego en el hip hop. En su caso existe, pero es distinto. Como todo en su caso.

No sé si es porque lo mira desde fuera, o no le da al ego más que la importancia que merece, pero hay poco más que añadir cuando alguien rapea: “Mis letras deberían ser/ las letras del tesoro”. 

 

Sincopar. La forma de cortar y encajar las palabras en los fraseos. Ahora de manera bien consciente; en un principio, según sus palabras, fruto de la furia de juventud, de fumar y de beber, antiguas fuentes de inspiración. Nadie corta las palabras como él, ni les da nuevos espacios, sonidos y significados.

Ahora la abstinencia es la fuente. Sin resentimiento.

 

La melancolía honesta y el reconocer la vulnerabilidad  que parecen ir en contra de es imagen propia inquebrantable e imprescindible para algunos en el rap, está muy presente en sus composiciones.

Esconder los sentimientos es un error. Nos han impuesto que hay que hacerse el duro”.

 

¿Has escrito prosa?

Sí, pero eso se lo dejo ya a expertos.”

 

Le replico preguntándole cuantas horas de vuelo tiene. Resopla y dice:

Ya, pero tengo horas de vuelo en lo mío. Cuando yo leo a escritores digo tío, joder, esto no tiene nada que ver. Me veo muy verde, lo puedo hacer pa mí, pero me veo muy verde, no tengo mucha cultura, no tengo acabado el EGB“.

 

Hablamos de Flow Fanatics (sí, de música),  de hacer rap con una banda y tocar en directo.

Es toda una experiencia. Son muy buenos, cada uno de ellos en particular.

La suma es aditiva. En una superbanda eso no siempre sucede.

 

Luego le pregunto lo que le pregunto a todo el mundo: ¿Qué has escuchado esta mañana?

Todas las mañanas me despierto y pongo salsita. Hoy

Ismael Rivero: El negro bembón y Mi negrita me espera“.

 

¿Tiras de diccionario?

Muy pocas veces. Hay palabras que las he escuchado y las busco“.

Es que manejas un nivel de lenguaje bastante interesante y no metes  una palabra con calzador.

Bueno yo meto la palabra, pero ya estaba ahí, en el aire. Yo no la pongo, yo hago el puzzle“.

 

¿Qué le sobra al rap?

Faranduleo y fanfarroneo, aunque hay distintas categorías. Hay veces en que está muy bien. Y hay quien te dice en el escenario que es el más grande y te lo crees, y después se baja y es un tío normal“.

 

¿Y que le falta al rap?

Madurez. Algunos ya están madurando. ¿Qué pasa? Que a veces la madurez del artista no concuerda con la madurez del público. En este país, ya sabes, si haces una cosa y funciona, hay que hacerla siempre igual. Si varías: Ah, me gustabas más antes“.

 

Después de esto me voy para la sala abarrotada. Le veo rapear, meterse unas 300 gorras que bailan en el bolsillo, sincopar como nadie, hacer una voltereta a una mano desde la mesa de mezclas y le escucho.

Si las palabras están de verdad en el aire, Rapsusklei tiene un enorme cazamariposas.

 

Foto: Facebook Rapsusklei