El Doctor Caribbean

Posted on marzo 10, 2014

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Uno conoce a alguien cuando han cenado juntos, o han bailado hasta las tantas, o incluso cuando ese alguien se ha quedado a dormir en tu sofá, ¿no? Si se cumplen los 3 requisitos y además se trata de una leyenda, de una piedra viva del skate en España, Europa y El Mundo, te cuesta quedarte callado y quieres compartir un poco de su sabiduría.

José Antonio, el Doctor Caribbean, o Doc, según el índice de rodilleras o cañas compartidas, es un pedazo de la historia del monopatín, como se puede comprobar en la delicia de documental del mismo nombre, que no deberías perderte. (En este link de Formaskate lo puedes ver completo).

Además de ser la esperanza en bermudas de los que ya tenemos dos veces 20 años, la posibilidad de homenajear a alguien tan lleno de vida  patinando así de gorila a sus 65 años, es un lujo al que no sé resistirme.

Nos encontramos en los entrenamientos de una prueba del campeonato de Europa de Slalomskate, organizada por la AMSS en Mallorca.  Yo pongo mi móvil a grabar y el resto es cosa del Doc.

Como haría cualquier historiador, Doc habla de las 3 etapas del monopatín en España:

1.

La irrupción en el 79, (él ya estaba allí) tras el boom de  Dogtown. En esa época el Doctor Caribbean vendía zapatillas Dunlop para patinar a 700 pesetas, comenzaron a importar zapatillas americanas, pero no les servían bien y los pedidos tardaban mucho, así que sacó su propia marca de zapatillas las Caribbean de cuadritos, fabricadas en Elche, ¿dónde si no? Y  fueron los primeros en usar caucho vírgen aquí, donde  ahora a las vírgenes las condecora la policía. Llegaron a vender 2500 pares de dichas deportivas. También en esa época gloriosa facturaban 35-40 tablas de skate diarias. Había cola en la calle Columela, tanta que un empelado controlaba el acceso a la pequeña tienda. Salían dos clientes y entraban otros dos; así  de 10 a 14 y de 17 a 20.

2.

El bajón del 81-82, consecuencia del cierre de skateparks en Estados Unidos por problemas con las aseguradoras. (las autoridades taladraban el cemento con percutores para hacer impatinables las rampas).

Cuando el estado asume la crianza de sus ciudadanos y decide por ellos, hace ese tipo de cosas diciendo que siempre es por tu bien y que más le duele a él, pero no deja de ser curioso que, de momento, no haya habido  una sola  propuesta para prohibir el futbol, criadero de lesiones de meniscos y triadas, por no hablar de otros tipo de desordenes más graves.

En esa época desaparecieron prácticamente todos los  distribuidores en España y Francia, algunos llegando a quitarse la vida tras invertir todo y más en un juguete que parecía desvanecerse.

3.

La tercera época no es un boom, sino una meseta. Las cifras se mantienen oscilantes como ondas en un estanque. A día de hoy, por ejemplo, ha bajado el skate en beneficio del longboard.  La gente que montaba en monopatín en los 80, ya casados, calvos y con hijos, pero con  mayor poder adquisitivo, encuentran algo menos lesivo, más cómodo y menos técnico, hacen un par de derrapes y se quedan como Dios. Pero eso también revierte en el monopatín. Quien ha cogido un long y nota que aún tiene el toque, vuelve a meterse en los sk8parks.

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Fotografía: archivo de Doc Caribbean, AMSS,.

Este señor que tengo enfrente, en lugar de mirarme a mí, vigila el trazado de conos que está distribuyendo la organización del campeonato. Su bigote blanco es hollywoodiense hasta que bajo él aflora un moderado acento madrileño. Puede que haya sido eso lo que ha llevado a especializarse en deportes californianos, es la referencia en frisbee, skimboard, cometa acrobática y boomerang en España , presume de ser  el único que vende boomerangs para zurdos.

Fue el democratizador de la mochila en nuestras calles durante la Transición. Antes de que él las vendiera a puñados, los niños iban al colegio con cartera de cuero o arrastraban los libros atados con una correa. También introdujo el forro polar, los colores fluor y los bikinis de neopreno. Cuenta que su familia estuvo comiendo bikinis tres años, hasta que de pronto un día comenzaron a quitárselos de las manos.

Cuando le escuchas te cuesta creer lo que oyes, pero no a quién lo cuenta. Hablamos de que aquí, entonces, se comenzaba a quitar las telarañas de una autarquía cuarentona y se descorchaba el champán por un dictador recién enterrado.  Cualquiera tenía grandes dificultades para tareas hoy tan sencillas como conseguir materiales. El nylon, por ejemplo, solo se conseguía a través de contactos en Francia o Inglaterra.

La familia y allegados de José trataban de que consiguiera un trabajo para toda la vida mientras él se emperraba en seguir patinando. Pues mira, a día de hoy parece que todos consiguieron lo que se habían propuesto.

Muchas gracias, Doc.

Gracias por todo.