Inspire, aspire, expire

Posted on noviembre 27, 2011

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Fotografía de Inspire, aspire, expire, acrílico de salonoet de la serie Fingir mi propia muerte para hacerte feliz

Inspire fuerte. ¿Nota el olor a butano?, claro. ¿Sabía usted que el butano en origen no huele a nada? Es completamente neutro, imperceptible a nuestro olfato. Decidieron incorporarle un olor penetrante y singular antes de meterlo en bombonas, para hacer nuestros hogares un poco más seguros. Ese olor a despiste, a prisa, a vida triste, ¿cómo le diría yo? Ese olor a butano.

Aspire, aspire profundamente, aspire a lo máximo. A lujo pasado de moda, por ejemplo, a lujo anaranjado comido de óxido. Cuando le suban el butano, no diga la verdad.  Crea, aunque sea un poco, en el mito del butanero. Déjese seducir por ese joven fornido de camisa remangada. No le diga que debe tratarse de un error, que en su casa hay vitrocerámica. Hágale creer que se deja querer.

Expire. Con naturalidad. Abra la válvula, déjelo correr. En lo que tarda el muchacho en pegarse una ducha para quitarse el olor a butano, en lo que plancha una camisa y vuelve a por usted, lo habrá conseguido. Él llamará con insistencia a su puerta, repeinando su reflejo en la mirilla. Tras un rato bajará las escaleras de tres en tres sin explicarse lo que ocurre. En lo que tardan en descubrir su cadáver con corpiño sobre las baldosas ajedrezadas de su cocina, lo habrá conseguido.

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